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Este nuevo empleo ha traído consigo cosas nuevas, tan nuevas que a veces tienden a tornarse extrañas, así de la forma como me dicen todos “bienvenido al sistema” como si se tratase de algo muy natural, pues les aviso mis queridos amigos: yo no he trabajado para una entidad pública nunca, sólo estaba esperando que el referendo reeleccionista para presidente en mi país fuera, como ahora dicen todos, “inexequible” para poder entrar al sistema. Y bueno, digamos que he vuelto a creer un poco en el estado. Aunque pareciese que en este lugar todos estuvieran en desacuerdo con mi forma de pensar.

Hace tanto tiempo no me registraban ni me requisaban tantas veces en un mismo día, pues me temo que no confían en sus empleados. Todos los días, al ingreso, se tiende a perder los primeros 10 minutos de la jornada laboral: nombre, número de identificación, fotografía, huella dactilar, hora de entrada, hora de salida, hacia dónde se dirige, muéstreme el bolso, tome su tarjeta de ingreso: con esta tarjeta abrirá las puertas del piso a donde usted se dirige; como usted va para el quinto piso entonces sólo podrá abrir las de allí. Entonces bueno, sin más qué decir, subo al ascensor y directo al quinto.

–    Hola, estoy buscando mi lugar de trabajo. Me dijeron que era en el quinto piso.
–    ¿Me da su número de identificación por favor?

Ahí voy de nuevo…

El quinto esta lleno de cubículos de 2 x 2 metros, allí trabaja mucha gente como empacada, por aquello de la reducción de espacios y dizque para una mayor productividad, sin embargo no encuentro un lugar para disponerme a trabajar y bueno, la señorita que me atendió en la entrada del piso, estaba bastante bella y no había querido decirlo, pero como acá todo esta tan aburrido tenía que ser recursivo para divertirme internamente. Sin embargo me informa que yo no debía estar en ese piso, pues alguien le informó por su auricular que yo iba para el área 51. Yo entré en estado de confusión y me preguntaba: ¿Qué putas es el área 51? ¿Acaso esto es una conspiración marciana?

El área 51 quedaba en el piso 7, nadie entraba allí a menos de estar autorizado. Solo 2 personas tenían acceso allí, entonces mi tarjeta de entrada ahora servía para nada, ni para entrar, ni para salir, pero tampoco podía entregarla ni botarla; ¡no quiero imaginarme qué pasaría si eso llegase a suceder! Yo solo miraba las caderas de la chica como se iban contoneando de un lado para otro. Ella simplemente me llevaba y yo me dejaba llevar, y así llegamos al área 51 después de pasar por dos salas de juntas, un corredor extenso, abrir 2 puertas con tarjeta y 2 con llaves.

Y bueno, finalmente he llegado al área 51. Una suite delujo, con todas las comodidades: bañera, televisión, equipo de sonido, internet, línea IP, nevera, sala, etc. Yo realmente no se porqué estoy acá, quería cerciorarme si era allí dónde iba a trabajar y le pregunté a la chica:

–    Dime una cosa, ¿acá voy a trabajar?
–    Si, esta es el área 51
–    ¿Y por qué acá?
–    Este ha sido el espacio que te han asignado
–    Bueno, ¿y cómo hago para volver a la salida?
–    Simplemente me llamas a mi extensión, es la 777.
–    Esta bien.

Ya había perdido 30 minutos de mi jornada laboral, y mirando confundido el lugar me acomodaba lentamente para trabajar. Claro que este espacio no brinda la suficiente motivación para trabajar, inmediatamente pensé en la compañía femenina y en algo de entretenimiento adulto, así sería una jornada laboral perfecta. Sin embargo, ahora solo puede salvarme la red para tener algo de compañía ya que todo acá lo controla la red.

Pero tengo un problema, no puedo ingresar a la red. ¿Será que necesita una clave? ¿o dos?… acaso tres?

Llamaré a la chica para que me ayude a solucionar esto, así consigo algo de compañía femenina y posiblemente algo de entretenimiento adulto al escondido de las cámaras de seguridad, también obtendré la red, pedir algunas cervezas y pasarla bien, trabajando.

Aunque… maldita sea! Si no tengo red, no tengo teléfono. No se ahora qué es peor. Ahora, ¿cómo se supone que saldré?

…Bueno, siquiera no trabajo aquí

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mi celular:
–   hola!
–   amor, quieres almorzar conmigo?
–   Si, esta bien. La cosa es que no sé como salir de acá
–   no se, si almuerzas conmigo, te prometo que no solo te invitaré a un simple almuerzo.
–   pues si salgo de acá, te prometo que no me iré de tu lado.

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Acerca de Datajunkie

Soy buen agente, dame una brazo. Derechos Reservados. Medellín. Colombia.

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  1. ddd! dice:

    Qué bueno!

  2. Nelly dice:

    Ahg!!! Pero siquiera te sonó el teléfono ¿pudiste salir?

  3. ColoresMari dice:

    Me gustó mucho este texto, me alcancé a desesperar e inquietar.

    De moraleja tengo: Por eso más allá de los billetes, el poder y encajar en “el sistema” son imprescindibles las compañías, buenas o malas, según el ángulo: ¡las compañías!.

    Tan rico su blog… gracias por presentarlo. +_+

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